Las vacaciones de los madrileños, de lo más heterogéneas

2 agosto, 2018
Las vacaciones de los madrileños, de lo más heterogéneas

El mes de agosto no se entendería de ninguna de las maneras sin vacaciones. El octavo mes del año es el elegido por la inmensa mayoría de gente para olvidarse del trabajo y hacer todas esas cosas que durante el resto del año le están vetadas por falta de tiempo o de ganas. Si hay un momento del año en el que apostamos realmente por hacer algo diferente, ese momento es sin duda agosto. Todo lo que no hagamos durante este mes es posible que no podamos volver a hacerlo hasta el año que viene. Tal cual.

Una ciudad como Madrid es la que más nota la llegada de este mes. Todos aquellos y aquellas que viváis aquí lo sabréis mejor que nadie, sobre todo si en alguna ocasión os ha tocado trabajar en la ciudad en agosto. Lo que cualquier otro día del año pueden ser atascos, estrés y lentitud es ahora un camino de rosas. Lo que es un agobio de gente constante es ahora un espacio inmenso del que es imposible disfrutar en cualquier otro momento del año.

El diario ABC publicó un artículo en su página web hace ahora tres años que hemos querido rescatar. Su título es tan simple como “Madrid se queda vacío”. Sin embargo, su subtítulo, que reza que este es el “único consuelo de trabajar en agosto” y la fotografía que acompaña a la noticia, que muestra la Gran Vía madrileña completamente vacía en algún momento del siglo pasado, merecen que se les referencie en un artículo como este.

Pero, ¿dónde vamos los madrileños en agosto?

Se habla mucho de que Madrid queda vacío en agosto pero no se habla casi nada del destino al que prefieren acudir los ciudadanos de esta comunidad. Lo cierto es que no hay un patrón que pueda caracterizar al turista madrileño, lo cual viene a mostrar el por qué de la falta de información en los medios de comunicación. De lo que sí que se informa, y este es un dato que nos puede servir de referencia, es del destino de las vacaciones de los españoles en general. El diario El País ya ha dado respuesta a eso: según uno de sus artículos, más del 91% de los españoles no se mueve del país durante sus vacaciones.

Decíamos con anterioridad que no hay un patrón claro de actuación del madrileño durante sus vacaciones. Aunque no existe ese patrón, sí que es cierto que, durante los últimos años, se han venido identificando algunas tendencias. Un estudio realizado por varias agencias de viajes madrileñas en colaboración del departamento de publicidad de Mercer Hoteles ha desgranado alguno de los destinos preferidos por parte de los capitalinos: ciudades como Sevilla, Córdoba e incluso Barcelona están entre las favoritas.

Existen varios nexos de unión entre las tres ciudades. El primero es que corresponde a que son ciudades para gente interesada por la cultura. Siendo varios de los destinos de referencia de los madrileños, podemos extraer que el ciudadano de Madrid es un inquieto de la cultura. Por otra parte, se trata de ciudades que presentan un clima similar, si bien es algo más extremo el de las dos ciudades andaluzas. El madrileño, por tanto, se puede identificar también como un turista al que le motiva el calor.

No obstante, son tantos los destinos que eligen los madrileños (seguro que muchos y muchas se decantan por ciudades como La Coruña, Oviedo o Santander, que nada tienen que ver con las anteriormente expuestas) que es imposible afirmar todo lo que hemos comentado en el párrafo anterior. Se varía mucho y en una dirección demasiado heterogénea como para establecer conclusiones fuertes y sólidas. El madrileño, en definitiva, está hecho de otra pasta. Es de una raza extraña.

El turismo, no obstante, es lo suficientemente cambiante como para que dentro de unos años (o incluso este mismo verano) se identifique en los datos oficiales un aumento repentino de madrileños que acuden a una ciudad en concreto. Si eso finalmente se produce, estaremos aquí para informar de ese cambio y analizar su por qué. Hasta entonces, seguiremos defendiendo y argumentando que los madrileños, a la hora de viajar, no tienen un plan determinado y fijo.