Las puertas y ventanas metálicas regresan a las viviendas.

Puerta de hierro

Después de unos años en los que las ventanas de PVC han sido las reinas indiscutibles de las reformas, en lo que se refiere a los cerramientos, parece que regresan las puertas de hierro y los grandes ventanales de aluminio a los edificios, como un signo de elegancia y eficiencia.

A finales del siglo XIX y principios del XX, las grandes puertas de hierro eran un elemento distintivo de la arquitectura neoclásica y modernista que predominaba en el centro de las ciudades. Edificios consistentes, construidos para durar. La mayoría de ellos continúan en pie, a pesar de que han pasado más de 100 años.

El uso del hierro para cerrar esos edificios estaba en coherencia con esa imagen de sobriedad, impertérrita al paso del tiempo, que se pretendía transmitir con esas edificaciones solemnes. También el desarrollo de la industria, convirtió el hierro en un material abundante y resistente que se utilizaba con frecuencia en la construcción.

A lo largo del transcurso del siglo XX se desarrollaron otros materiales metálicos más livianos y fáciles de manejar, como el aluminio. Que se convirtió en el material más utilizado en los cerramientos de todo tipo de viviendas a finales del siglo pasado.

El comienzo del siglo actual se ha caracterizado por el uso de nuevos materiales, no metálicos, como el PVC. Sin embargo, como sucede con todo en la vida, las modas vuelven. Las tendencias regresan. Y aquellas señoriales puertas de hierro, y los grandes ventanales de aluminio, vuelven a ser reivindicados por arquitectos y decoradores.

No es que vayan a desplazar a las ventanas de PVC, probablemente coexistan durante mucho tiempo, pero su regreso abre el abanico de opciones que tenemos para la construcción, la  reforma y la rehabilitación de edificios.

La Estación de Francia.

Si hay una estación de tren donde las grandes puertas de hierro y las estructuras metálicas destacan sobre el resto, esa es la Estación de Francia de Barcelona. Una joya de la arquitectura civil de principios del siglo XX.

Nos recuerda la página web SH Barcelona que la estación fue inaugurada por el rey Alfonso XIII en 1929 con motivo de la II Exposición Universal de Barcelona. Está instalada en pleno casco antiguo, por lo que sirvió para dar la bienvenida a los visitantes de la exposición.

A diferencia de la primera Exposición Universal de Barcelona, que se celebró en 1988, la preparación del evento fue accidentada. Su proyección llegó a coincidir con la I Guerra Mundial, lo que retrasó considerablemente las obras. Como relata el blog Mon Barcino, el proyecto arranca formalmente en 1913. Posteriormente, las malas relaciones entre la burguesía catalana y el gobierno de la dictadura del general Primo de Rivera hicieron que la inauguración se retrasara, cuando el grueso principal de las obras estaba terminado en 1923.

Por esta razón, el proyecto de la Estación de Francia se encargó a dos arquitectos, que se supone que trabajaron conjuntamente. Por un lado, el vasco Pedro Muguruza, designado por el gobierno central, y el arquitecto catalán Pedro Montaner, que provenía de la tradición modernista barcelonesa.

Toda la estructura metálica fue construida por la Maquinista Marítima y Terrestre. Una empresa metalúrgica de Barcelona que tenía sus fábricas en los barrios de la Barceloneta y Sant Andreu. Esta empresa igual fabricaba maquinaria pesada, que estructuras para la construcción.

Años más tarde, de la Estación de Francia partirían los trenes que conducían al país vecino. Se dice que porque tenía instalado el ancho de vía europeo.

La Estación de Francia es uno de los monumentos icónicos de la ciudad condal. Reflejo de una época en la que el hierro era símbolo de modernidad. Desde luego es impresionante, pero viendo otras estaciones de principios de siglo como la estación de Abando en Bilbao o la vieja estación de Delicias en Madrid, la zona de andenes se parece mucho. Parece que Renfe seguía un patrón parecido para todas sus estaciones.

El regreso de las puertas y ventanas metálicas.

Casi 100 años después de la inauguración de la Estación de Francia de Barcelona, los fabricantes de Aumifyl, una empresa madrileña fabricante e instaladora de puertas y ventanas metálicas, cuentan que las puertas de acero están de actualidad. Son un elemento arquitectónico que impresiona al público y que inspira a los arquitectos.

Quizás sea por ese reducto “revival” que no termina de irse en la construcción y la reforma, y que en la actualidad se ha consagrado como un estilo decorativo, o porque no se han encontrado elementos tan impresionantes como las grandes puertas de hierro inspiradas en el neoclasicismo decimonónico, lo cierto es que este tipo de puertas se vuelven a colocar cada vez más. Son bonitas, son resistentes y dan presencia.

También, en lo que se refiere a las grandes ventanas de aluminio, se han vuelto a poner de actualidad. En este caso, ligadas a una arquitectura ecológica y sostenible. Las molduras de aluminio, a diferencia de los perfiles de PVC, soportan grandes cristaleras sin deformarse con el tiempo. Esto facilita la entrada masiva de luz natural al interior de la vivienda. Con el consiguiente ahorro energético en cuanto la iluminación y climatización de la vivienda.

Un tipo de ventanas que son bastante atractivas, en cuanto a que se integran bien en un entorno natural, permitiendo disfrutar del paisaje desde dentro de la vivienda y aprovechando al máximo la luz exterior.

Ventajas de las puertas de hierro.

Es necesario señalar que las puertas de hierro no se colocan solo por estética. También ofrecen beneficios arquitectónicos al edificio y ventajas para sus habitantes. Estas son algunas de las más destacadas:

  • Resistencia y durabilidad: Las puertas de hierro destacan por su gran resistencia frente a los golpes, deformaciones y condiciones climáticas adversas. Con un mantenimiento adecuado, pueden conservar sus prestaciones durante décadas.
  • Mayor seguridad: El hierro es un material robusto, lo que convierte a estas puertas en una excelente opción para reforzar la protección de las viviendas, fincas, comunidades de propietarios o instalaciones industriales.
  • Alta resistencia a la intemperie: Cuando cuentan con tratamientos anticorrosión y acabados adecuados, soportan bien la lluvia, el viento, la radiación solar y los cambios de temperatura.
  • Posibilidad de diseños personalizados: El hierro permite fabricar puertas completamente a medida, adaptando dimensiones, acabados, colores y elementos decorativos para integrarse con cualquier estilo arquitectónico.
  • Excelente estabilidad estructural: A diferencia de otros materiales, el hierro mantiene su forma incluso en puertas de grandes dimensiones, evitando deformaciones que puedan dificultar su funcionamiento.
  • Compatibilidad con sistemas automáticos: Las puertas de hierro pueden incorporar motores de apertura automática, controles remotos, video-porteros, cerraduras inteligentes y otros sistemas de acceso sin comprometer su resistencia.
  • Bajo mantenimiento: Las puertas actuales reciben tratamientos como galvanizado o pintura en polvo que reducen la necesidad de mantenimiento y ayudan a prevenir la aparición de óxido.
  • Versatilidad de aplicaciones: Se utilizan tanto en puertas peatonales como en portones para vehículos, accesos a comunidades, naves industriales, jardines o cerramientos perimetrales.
  • Larga vida útil: Gracias a su solidez y capacidad para soportar un uso intensivo, una puerta de hierro suele ofrecer una vida útil prolongada, convirtiéndose en una inversión rentable a largo plazo.

Ventajas de las ventanas de aluminio.

Por supuesto, el uso de las ventanas de aluminio se debe a mucho más que un capricho estético. Estas son algunas de sus ventajas más destacadas:

  • Resistencia a la intemperie: El aluminio soporta bien la lluvia, la humedad, la radiación solar y los cambios de temperatura sin deteriorarse, lo que lo convierte en un material ideal para ventanas exteriores.
  • Larga vida útil: Las ventanas de aluminio mantienen sus propiedades durante muchos años sin perder estabilidad estructural. Son resistentes al paso del tiempo y al uso continuado.
  • Mantenimiento sencillo: Basta con una limpieza periódica con agua y jabón neutro para conservarlas en buen estado. No necesitan lijado, barnizado ni tratamientos específicos como ocurre con la madera.
  • Gran estabilidad y rigidez: El aluminio ofrece una elevada resistencia mecánica, permitiendo fabricar ventanas de grandes dimensiones sin comprometer su estabilidad ni aumentar excesivamente el grosor de los perfiles.
  • Perfiles más delgados: Gracias a la resistencia del material, es posible utilizar marcos más estrechos, lo que permite aumentar la superficie acristalada y favorecer una mayor entrada de luz natural.
  • Amplia variedad de acabados: Las ventanas de aluminio están disponibles en numerosos colores, texturas y acabados, incluyendo imitaciones de madera.
  • Resistencia a la corrosión: El aluminio no se oxida como el hierro y, con los tratamientos adecuados, ofrece un excelente comportamiento incluso en zonas costeras o ambientes con mucha humedad.
  • Gran versatilidad: Estas ventanas pueden adaptarse a ventanas correderas, abatibles, pivotantes o de formas especiales, ofreciendo soluciones para prácticamente cualquier tipo de proyecto.
  • Material ligero: A pesar de su resistencia, el aluminio tiene un peso reducido, lo que facilita la fabricación, el transporte y la instalación de ventanas de gran tamaño.
  • Material reciclable: El aluminio puede reciclarse prácticamente de forma indefinida sin perder sus propiedades. Esto contribuye a reducir el consumo de materias primas y favorece una construcción más sostenible.

El problema del aislamiento térmico.

Tanto el hierro como el aluminio son conductores de la temperatura. Lo que indica que ofrecen un aislamiento térmico menor que las ventanas de PVC.

Para que no transfiera la temperatura del exterior al interior de la vivienda, sobre todo cuando hace frío, las molduras de aluminio deben estar provistas de Rotura de Puente Térmico. Una cámara interna rellenada con un material aislante.

Sin embargo, como señala la revista Ohlalá en estos momentos son tendencia los grandes ventanales. Cerramientos que permiten la entrada de luz exterior, que ofrecen unas buenas vistas y que son aislantes.

Para poner grandes ventanas, como ya hemos dicho antes, el material más indicado es el aluminio. Entonces, ¿por qué esta revista de decoración dice que estas ventanas son aislantes? Muy sencillo. Porque gran parte del aislamiento térmico y acústico viene del acristalamiento.

El uso de cristales dobles o triples con gas argón entre las láminas reduce en gran medida la transferencia térmica y es un estupendo aislante acústico. El aluminio, por su solidez, soporta bien estos acristalamientos, aunque se trate de grandes cristaleras. Por lo que en este caso, el problema del aislamiento térmico se resuelve en gran medida con el tipo de cristal que se haya colocado.

Este rasgo también es aplicable a las puertas de hierro o acero. El hierro soporta el cristal sin deformarse, aunque se instalen dobles o triples acristalamientos.

Ejemplos en la decoración.  

La Revista AD señala que las puertas de hierro con un acabado de época o art déco y los grandes miradores con moldura de aluminio son tendencia.

Un buen ejemplo de puerta de hierro es la entrada principal de una vivienda contemporánea, donde se apuesta por un diseño minimalista con acabado negro, líneas rectas y detalles en vidrio. Este tipo de puerta aporta una imagen elegante, favorece la entrada de luz natural y ofrece un elevado nivel de seguridad.

Otro ejemplo lo encontramos en las puertas de hierro forjado para chalets, fincas o casas de estilo mediterráneo. En ellas predominan los elementos decorativos elaborados de forma artesanal, como barrotes, motivos ornamentales o acabados envejecidos, que aportan personalidad a la fachada sin renunciar a la robustez del material.

En cuanto a las ventanas de aluminio, uno de los usos más habituales son los grandes ventanales correderos que conectan el salón con la terraza o el jardín. Gracias a la resistencia del aluminio, es posible fabricar perfiles más delgados que aumentan la superficie acristalada y permiten disfrutar de vistas panorámicas.

Otro ejemplo son los ventanales de suelo a techo en viviendas de diseño contemporáneo, utilizados para inundar de luz natural los espacios interiores y crear una continuidad visual entre el interior y el exterior. Estas soluciones son especialmente habituales en casas situadas junto al mar o en entornos naturales.

Sin duda, unos cerramientos que han regresado para quedarse con nosotros durante un buen periodo de tiempo, añadiendo un toque diferente a nuestros hogares.

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