La energía solar de autoconsumo vive un crecimiento imparable.

Energía solar

Por segundo año consecutivo, la cantidad de Kilovatios generados por energía solar ha aumentado en nuestro país. A ello han contribuido los centenares de paneles instalados en tejados de casas particulares y de edificios que no paran de crecer en número año tras año.

En el contexto tan convulso en el que vivimos, con la guerra de Irán de trasfondo, el precio de la electricidad y el IPC han subido menos de lo esperado gracias a que cada vez producimos más electricidad con las energías renovables.

Aunque la mayor parte de la energía solar que se produce en España proviene de parques solares, propiedad de las compañías eléctricas, el autoconsumo eléctrico ha puesto su granito de arena.

La instalación de paneles solares en casas particulares y en comunidades de vecinos ha sido una de las reformas que más se han realizado en los últimos años. Gracias, en gran parte, a que era una obra subvencionada por el gobierno a través del Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia; financiado con los fondos europeos Next Generation. Aunque estas subvenciones han disminuido en el último año, la instalación de placas solares en edificios continúa aumentando.

Los técnicos de Lopsa, una empresa cántabra que se dedica desde hace 40 años a la venta de materiales de construcción y sanitarios, y que ha apostado en la última década por las energías renovables, señalan que este fenómeno se debe al aumento de la conciencia ecológica entre la población y, cómo no, al deseo de ahorrarse algo de dinero en el recibo de la luz, a medio plazo.

Y es que los paneles solares, que tan populares se ha vuelto, tienen esa capacidad, la de cuidar el planeta, a la vez que cuidamos nuestro bolsillo.

Unas condiciones inmejorables.    

España reúne unas condiciones privilegiadas para podernos beneficiar de la energía solar.

En provincias como Huelva o Sevilla se superan fácilmente las 3.500 horas de sol al año, una cifra muy por encima de la media europea. En términos generales, se estima que alrededor de 300 días al año son soleados en gran parte del territorio nacional, lo que convierte al país en un escenario ideal para el desarrollo de sistemas de autoconsumo solar.

Este potencial abre la puerta a un cambio significativo en la forma en que se produce y se consume la electricidad. Si una gran parte de los tejados estuviera equipada con paneles solares, como ya ocurre en otros países europeos, como Alemania, la capacidad de generación energética sería enorme. No solo se reduciría la dependencia de fuentes tradicionales, sino que también se avanzaría hacia un modelo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

La normativa actual favorece este tipo de instalaciones. Inspirada en modelos como el alemán, la legislación permite que el propietario de los paneles sea también el dueño de la energía que produce. Esto significa que puede consumirla directamente, almacenarla o incluso verter los excedentes a la red eléctrica, obteniendo una compensación económica.

El impacto en la economía doméstica es notable. Diversos estudios estiman que el ahorro en la factura eléctrica puede situarse entre el 40% y el 60%, dependiendo del consumo y de las características de la instalación. Tal como señalan especialistas del sector energético, disponer de un tejado en buen estado ya es, en sí mismo, una oportunidad para generar electricidad propia.

La energía solar no solo representa una alternativa viable, sino una opción cada vez más accesible para hogares que buscan eficiencia, ahorro y sostenibilidad a largo plazo.

Aumenta la producción de energía solar en España.

La revista Energías Renovables señala que España se puso a la cabeza de Europa en la producción de energía solar en octubre del 2023. No por la cantidad de energía producida por este medio, sino por el porcentaje  sobre el total que representaba la energía solar.

En los últimos años, la energía solar ha ganado un peso cada vez más relevante en el sistema energético español. En algunos momentos concretos, como en septiembre de 2023, llegó a representar más del 40% de la electricidad generada, lo que refleja el enorme potencial del país en este ámbito. Este crecimiento no solo responde a unas condiciones climáticas favorables, sino también a una apuesta progresiva por un modelo energético más limpio y sostenible.

Sin embargo, conviene interpretar estos datos con cautela. Se trata de cifras puntuales que hacen referencia a la energía producida en determinados periodos, no al consumo total anual. Aun así, el avance es significativo y muestra una tendencia clara hacia la integración de fuentes renovables en el mix energético. España ha ido incrementando su capacidad instalada en energía solar, aunque todavía tiene mucho margen de crecimiento si se compara con otros países europeos.

Más allá de las comparaciones, lo verdaderamente relevante es el impacto que esta transición tiene en la economía. Apostar por la energía solar implica reducir la dependencia de combustibles fósiles, disminuir las emisiones contaminantes y avanzar hacia un sistema energético más autónomo y eficiente. Además, fomenta la innovación tecnológica, impulsa nuevos sectores industriales y genera empleo en áreas como la instalación, el mantenimiento de equipos de generación eléctrica.

Otro aspecto clave es el papel del autoconsumo. Cada vez más hogares y empresas optan por instalar paneles solares, lo que no solo reduce su factura eléctrica, sino que también descentraliza la producción de energía. Este cambio transforma al consumidor en productor, favoreciendo un modelo más participativo.

El crecimiento de la energía solar en España no debe entenderse solo como un dato estadístico, sino como una oportunidad estratégica. Se trata de avanzar hacia una economía más sostenible, capaz de combinar el desarrollo económico con respeto al medio ambiente y una gestión más responsable de los recursos energéticos. Principio del formulario

La energía solar supera a la eólica.

La página web sobre energía Eave resalta el dato de que por primera vez en la historia, la energía solar ha superado a la energía eólica en potencia instalada.

El sistema energético español está viviendo una transformación histórica marcada por el auge de las energías renovables. Uno de los hitos más destacados es que, por primera vez, la energía solar fotovoltaica ha superado a la eólica en potencia instalada. Con más de 32.000 MW, la solar se sitúa como la principal fuente de generación eléctrica del país, reflejando un cambio profundo en la forma de producir energía y en las prioridades del modelo energético.

Este avance no es solo una cuestión de cifras, sino el resultado de una evolución sostenida en los últimos años. Solo en 2023 se incorporaron más de 6 GW de nueva capacidad fotovoltaica, lo que evidencia un crecimiento acelerado. Este impulso responde, en gran medida, a la reducción significativa de los costes tecnológicos. En la última década, el precio de los paneles solares ha disminuido de forma notable, facilitando su acceso tanto a particulares como a empresas.

A este factor económico se suma un entorno normativo más favorable. La eliminación de trabas administrativas y de medidas que penalizaban el autoconsumo ha permitido que cada vez más usuarios apuesten por generar su propia energía. Hoy en día, instalar sistemas fotovoltaicos es más sencillo, y además se pueden integrar soluciones de almacenamiento que optimizan el uso de la electricidad producida.

Otro elemento clave es la creciente conciencia ambiental. La necesidad de reducir las emisiones contaminantes ha impulsado la adopción de fuentes limpias como la solar. De hecho, las energías renovables ya representan más de la mitad de la producción eléctrica en España, contribuyendo de forma directa a disminuir la huella de carbono.

En conjunto, este desarrollo posiciona a la energía solar como un pilar fundamental para avanzar hacia una economía más sostenible, eficiente y menos dependiente de recursos externos.

La retirada del Impuesto al sol.

A principios de siglo vivimos un boom de la energía solar y del autoconsumo parecido al que estamos viviendo en la actualidad. Se llevó a cabo gracias a que la instalación de los paneles solares estaba subvencionada por la Unión Europea, lo que abarataba el coste para el cliente. Fue un fenómeno interesante, puesto que desarrolló toda una industria que giraba en tono a la colocación y mantenimiento de los paneles fotovoltaicos. Aquello en España era prácticamente nuevo, nunca se había llevado a cabo de una manera tan generalizada.

Después de que se crearan empresas para instalar esta nueva tecnología, después de que muchos propietarios invirtieran en sistemas de generación de energía fotovoltaica, en el 2015, el gobierno de Mariano Rajoy aprobó un gravamen que penalizaba el autoconsumo.

Las grandes compañías eléctricas estaban viendo bajar su facturación debido a la crisis del 2008. Por eso, propusieron al gobierno que impusiera un impuesto a aquellos propietarios que generaban la electricidad que consumían. La intención era desalentar a la gente para que no colocara instalaciones de este tipo, y de paso recuperar por la fuerza a una parte de los que ya la habían colocado,

El abogado Daniel Pérez, que representó a varios usuarios que impugnaron la medida comentó al periódico Newtral que aquella era una medida ilógica. “Pagar por autoconsumir, no tenía sentido porque es como si tengo un huerto en el que cultivo tomates, pero tengo que pagar al supermercado por cada tomate que tengo”.

Tras el éxito de la moción de censura contra Rajoy, promovida por Pedro Sánchez en el 2018, el nuevo gobierno derogó el impuesto al sol por medio de un Decreto Ley.

Esta derogación ha sido fundamental para que se pueda dar el boom de la energía solar que estamos viviendo en estos días.

Las ventajas del autoconsumo. 

Lógicamente, si el autoconsumo se está extendiendo en nuestro país es porque reporta beneficios a los usuarios.

Con el autoconsumo, los ciudadanos participamos de manera activa en la producción de energía. Somos conscientes de que la energía solar es una fuente limpia e inagotable que no genera emisiones contaminantes ni dióxido de carbono, lo que la convierte en una aliada clave en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, más allá de sus beneficios ecológicos, su creciente popularidad se explica por las ventajas directas que ofrece a particulares y empresas.

Una de las principales es la posibilidad de generar y gestionar tu propia electricidad. Al instalar paneles solares, el usuario se convierte en productor de energía, lo que le permite decidir cómo utilizarla: consumirla en el momento, almacenarla en baterías o combinarla con el suministro de la red eléctrica. Esto se traduce en un ahorro notable en la factura de la luz, especialmente en los días soleados, cuando el sistema puede cubrir gran parte de las necesidades energéticas del hogar.

Disponer de una fuente propia permite ajustar la potencia contratada con la compañía eléctrica, reduciendo así costes fijos. El usuario va a continuar conectado a la red eléctrica general. Pero al producir gran parte de la energía que consume, su recibo disminuye de manera significativa. Limitándose a pagar los gastos fijos, que la mayoría de ellos son impuestos, y los pocos kilovatios que haya importado.

A esto se suma la facilidad de instalación, ya que los paneles suelen colocarse sobre tejados o cubiertas sin necesidad de realizar obras complejas. En poco tiempo, el sistema puede estar funcionando con total normalidad.

Otro aspecto interesante es la posibilidad de monitorizar la producción y el consumo en tiempo real mediante aplicaciones móviles. Esto facilita un mayor control del gasto energético y fomenta hábitos más eficientes. También destaca el hecho de que los paneles solares son completamente silenciosos, lo que mejora el confort en comparación con otros sistemas como los generadores a combustible y los equipos electrógenos.

Cabe señalar, como recuerda la página web de Endesa que, cuando se produce más electricidad de la que se consume, es posible verter ese excedente a la red eléctrica. A cambio, el usuario recibe una compensación económica que se descuenta en su factura eléctrica, lo que incrementa aún más el ahorro.

La energía solar no solo beneficia al medio ambiente, sino que también representa una inversión inteligente y rentable a medio y largo plazo, que terminará por generar un ahorro al consumidor, una vez amortizada la inversión.

 

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