¡Ey taxi!

1 julio, 2017
 ¡Ey taxi!

El año pasado por motivos laborales tuve que instalarme en Madrid, y la verdad es que estoy muy a gusto aquí. Pues, no sólo me encanta mi trabajo sino también el ambiente que hay en esta ciudad tan cosmopolita y abierta. Por otra parte, a nivel cultural y demás, la capital española ofrece muchas, muchas cosas. Es imposible aburrirte aquí porque para el ocio y el tiempo libre, Madrid tiene miles de ofertas. Además, hay que reconocer que el transporte público (metro, bus…) está bastante bien, pero… –porque siempre hay un “pero”– pasada cierta hora, ¡ya no tienes ni autobús ni metro a tu disposición! Entonces, si no tienes coche y sales de una reunión o de un espectáculo o de cualquier otro sitio muy tarde, volver a casa se vuelve más bien complicado… Con lo cual, te toca sí o sí llamar a un taxi. Y entonces, es cuando digo yo que hay taxis y taxis…

Algunos, lo único que buscan es clavarte un buen clavo y si se dan cuenta de que eres forastero, ya… ¡ni te cuento!: se ponen a dar más vueltas que una noria o una peonza. Y bueno, no sé si os habéis dado cuenta, pero a menudo cuando coges un taxi, ¡parece ser que el conductor se haya puesto de acuerdo con la dirección general de tráfico para que le toquen todos los semáforos en rojo! A mí, me ha pasado cantidades de veces y cuando miraba el contador, ¡un sudor frío empezaba a empapar mi espalda y mi frente! Pero todo ello, era antes… antes de conocer a Servitaxi Madrid, una estupenda agencia madrileña que propone coger un taxi en la provincia de Madrid y alrededores de una forma novedosa y cómoda al proponer a sus clientes poder pagar en efectivo o con tarjeta de crédito y sin el más mínimo estrés ya que puedes estar seguro de que el taxi reservado estará presente en el lugar acordado y a la hora especificada. ¡Francamente no todos cumplen con esas normas!

Yo desde que conocí a esta empresa siempre paso por ella porque los procedimientos son sencillos y rápidos, te mandan siempre además un SMS de confirmación y puedes seguir tu taxi en tiempo real. Con ello, todos sus vehículos están equipados con sistemas GPS. Y bueno, si deseas que te transporten hasta el aeropuerto o la estación de trenes, ellos ponen todo su empeño para que el viaje se desarrolle de la mejor manera posible.

Madrid: ¡una capital encantadora y llena de alegría!

Cuando en mi empresa me dijeron que me ascendían pero que debía trasladarme para ello hasta la capital española, mi primera reacción fue la de sentir miedo y un poco de rechazo. Sin embargo, al cabo de casi un año viviendo aquí, os puedo decir que me siento muy a gusto y adaptado a mi nueva vida. Pues, Madrid, ubicada en pleno centro de la Comunidad Autónoma, no sólo alberga en su geografía a madrileños de pura cepa, sino también a muchas otras personas provenientes de otras regiones de la Península Ibérica o de otros países que llegaron hasta aquí para trabajar y establecerse. Y la verdad, es que Madrid es una ciudad muy acogedora y agradable. Aquí, todo el mundo es bien recibido y nadie se siente extranjero o extraño. “De Madrid al cielo”, decía mi madre… Y así es. Se trata verdaderamente de una ciudad sumamente amigable y alegre, en la que siempre hay algo por ver o hacer…

He hablado con muchas personas “forasteras” y todas concuerdan con el hecho de que es imposible después de haber vivido en Madrid dejarla fácilmente. Es una ciudad que lo tiene todo y que está repleta de lugares de interés turístico de todo tipo: naturaleza, arte, historia, etc. Quien la haya visto una vez no la olvidará jamás. La capital española alberga tanto a viejos monumentos como a otros más modernos, todos ellos con sus propias personalidades y características. Personalmente, creo que Madrid me ha atrapado y que me estoy enamorando locamente de ella. Me lo paso muy bien y cuando quiero desplazarme de un lugar a otro y que son ya más de la una de la madrugada o que ya no quedan autobuses o metros llamo entonces a  Servitaxi, y en un santiamén los tengo a la hora y en el lugar especificados. De hecho, ya me conocen varios de sus conductores de taxis y con algunos de ellos he establecido una pequeña y simpática amistad. ¡Ahí se puede apreciar de nuevo el carácter amigable de la gente de Madrid!